LIV Golf sigue vendiendo entradas para su campeonato por equipos de Míchigan, que, según se ha informado, ha sido cancelado.
Tras semanas de silencio por parte de los responsables de LIV Golf sobre el destino de su próximo campeonato por equipos en Míchigan, el miércoles por la mañana *The Telegraph* informó de que se había comunicado a los jugadores y al personal que el evento había sido cancelado. La noticia no es precisamente una sorpresa. El rumor lleva semanas siendo considerado «el secreto peor guardado del golf» y, a pesar de que el director ejecutivo de LIV, Scott O’Neil, haya alardeado de un misterioso nuevo inversor ángel, el futuro de la liga sigue siendo, en el mejor de los casos, incierto. Lo que sí sorprende, sin embargo, es que, a fecha de este miércoles por la tarde, horas después de la noticia de The Telegraph, LIV Golf no solo no ha hecho ningún comunicado oficial, sino que sigue vendiendo entradas para el evento supuestamente cancelado. Sí, en serio.
En estos momentos, parece que lo único seguro sobre esta liga emergente —a la que se le retiró la financiación del PIF a principios de este año, a pesar de las afirmaciones de que contaría con respaldo hasta 2032— es la incertidumbre. Esto afecta especialmente a los aficionados al golf de Míchigan, que siguen sin tener ni idea de si las entradas que aún podrían comprar hoy valdrán el papel en el que están impresas dentro de dos semanas.
LIV Golf ha sentado un claro precedente de confusión y mala gestión de relaciones públicas desde sus inicios, pero este es sin duda uno de sus errores más vergonzosos hasta la fecha. La renuencia de la liga a decir «cuándo» ya no afecta solo a los deportistas profesionales multimillonarios, sino también a los proveedores locales, a los empleados con salario mínimo que trabajan para ellos y, por supuesto, a los aficionados al golf, ninguno de los cuales —al menos desde una perspectiva externa— sabe si quedarse o marcharse. Esperemos que, como mínimo, LIV suspenda la venta de entradas mientras resuelven lo que sea que tengan que resolver, porque, si hay que dar crédito a las informaciones, esto ya no es solo un inocente error administrativo. Es un robo.
Fuente original: Golf Digest. Ver artículo en golfdigest.com