Nunca me había dado cuenta de lo a menudo que los profesionales juegan a este juego de «birdie» y «sprint»; aquí te explico cómo copiarles la estrategia.
Hace unas semanas estaba en el Travelers cuando vi a Akshay Bhatia jugando con un «birdie putt» en su «pro-am». Utilizó toda su rutina y se acercó a su «caddie» para analizar la situación; se notaba que se lo estaba tomando muy en serio. Me pilló un poco por sorpresa.
Resultó que él y Chris Gotterup, que jugaba en el grupo de detrás, estaban enzarzados en una partida. Las reglas son increíblemente fáciles de entender:
- Cada «birdie» vale una cantidad fija en dólares
- El golfista que consiga más birdies gana
- El golfista con menos birdies paga la diferencia
Así que, si tú y yo jugamos un partido rápido de «birdie» de 10 dólares, y tú haces 5 birdies y yo 2, te debo 30 dólares.
Pero, en fin, cuanto más preguntaba por ahí, más me daba cuenta de lo habitual que es este juego en el circuito. Es uno de los juegos favoritos de los jugadores del circuito durante sus días de «pro-am» o de rondas de entrenamiento, y hay buenas razones para ello.
Puedes profundizar en este tema en nuestro último episodio de Golf IQ, o seguir leyendo:
1. Refuerza los sentimientos positivosLa víspera de un torneo es el peor momento para pensar en pares y bogeys, sobre todo la semana después del Abierto de Estados Unidos, que es cuando se celebró el Travelers. El mejor momento para analizar, con sinceridad, qué salió mal y en qué hay que mejorar es después del torneo. Antes, el objetivo es prepararse y cultivar la confianza.
Birdie Los partidos «solo birdie» te ayudan a conseguirlo. Mantienen a los jugadores con una mentalidad ofensiva y proactiva. No se centran en los bogeys que desearían no haber hecho; sacan confianza de los birdies que sí han conseguido.
2. Evita que se creen traumasEstos partidos ayudan a los profesionales no solo a buscar lo positivo, sino a eliminar activamente lo negativo.
En un partido en el que solo se cuentan los «birdie», las reglas son sencillas: cualquier cosa que no sea un «birdie» carece de importancia. Por eso, a menudo verás a los jugadores dejar pasar putts complicados en el «par» porque no influyen en el resultado del partido.
Pero, ¿por qué no lanzarlos de todos modos? Pues porque fallar estos putts puede dejar un mal recuerdo en la mente de los jugadores, justo lo que no quieren en vísperas de un torneo.
3. Ahorra energíaLas semanas de torneo son siete días de agotamiento mental. Un día de viaje, dos días de preparación y cuatro días de competición. Estos chicos son deportistas de élite, pero varias semanas seguidas así pueden resultar agotadoras en un santiamén.
Hay tiempo de sobra para darle vueltas a los putts de par y bogey. Ese tiempo no es durante las rondas de práctica, así que, cuando el hoyo queda zanjado porque birdie ya no es una opción, suelen recoger la bola y dedicarse a practicar chips y putts para futuras ubicaciones de hoyo.
Guarda la energía mental y física para cuando más la necesites.
4. Despierta el espíritu competitivoLos mejores jugadores están programados para competir en todo, y han aprendido a alimentar ese instinto de diversas maneras. Una competición de sprints en la que solo se tienen en cuenta los «birdie» aporta competitividad a una habilidad específica; en este caso, la habilidad de hacer birdies. Sé creativo a la hora de competir y hazlo a menudo. Te convertirás en un jugador más agudo gracias a ello.
Cómo deberíamos adaptarlo el resto de nosotrosSi no estás cerca de un «scratch», una partida solo de «birdie» no resultará tan interesante.
Para hándicaps de 5 a 10, recomendaría jugar partidos rápidos de «pars o birdies».
Según Arccos, un 5-handicap promedia unos 9,5 pares y aproximadamente 1 birdie por ronda; un 10-handicapcerca de 7 pares, así que, en cualquier caso, las cuentas salen. Y lo mejor de un partido como este, al igual que el partido «birdie-only» para golfistas de hándicap inferior a handicap, es que nunca te regalarán un hoyo por un fallo garrafal del rival. Que alguien lance un «drive» fuera de límites no significa nada: sigues necesitando un «par» para ganar el hoyo.
Y esa es precisamente la clave. A nadie se le regala un hoyo porque el otro haya fallado estrepitosamente. Tienes que salir a ganártelo.
Puedes escuchar un análisis más detallado en el último episodio de Golf IQ aquí mismo:
Fuente original: Golf Digest. Ver artículo en golfdigest.com